ShitLove
Alara sabe mantener el control.
En su trabajo, cada corte es preciso. En la pista, cada curva se mide al milímetro. No deja espacio para el error, ni para las emociones que puedan hacerla dudar.
Kael tampoco improvisa.
Trabaja en silencio, observa más de lo que habla y conduce como vive: con cabeza fría y decisiones calculadas. El asfalto es el único lugar donde baja la guardia.
Cuando sus mundos se cruzan, la tensión es inevitable.
Entre turnos agotadores, motores al límite y carreras que no perdonan fallos, ambos descubren que hay riesgos más peligrosos que la velocidad: confiar, acercarse demasiado, dejar que alguien importe.
Corte Limpio es una historia de trabajo duro, adrenalina y deseo contenido.
De silencios que dicen más que las palabras.
Y de un vínculo que, como un buen corte, puede ser exacto... o irreversible.