ReporteCultivo
En la Comarca Andina del Paralelo 42, entre montañas y valles de clima frío, la producción de frutas finas encontró una identidad propia. Las bajas temperaturas invernales y la escasa humedad estival reducen la presión de plagas, favoreciendo sistemas orgánicos certificados. Frambuesas, cerezas y frutillas se cultivan en superficies pequeñas pero de alta inversión, donde cada hectárea exige planificación, técnica y compromiso ambiental.
El principal desafío no está en el cultivo, sino en la distancia. La logística, la cadena de frío y los costos de transporte condicionan la competitividad frente a otras regiones. Por eso, el diferencial se construye desde el valor agregado: certificación orgánica, calidad superior y trazabilidad. La estrategia regional apuesta a posicionarse en mercados que priorizan alimentos producidos con criterios sustentables.
La mejora de suelos mediante enmiendas como el sulfato de calcio, el manejo técnico y la investigación aplicada ofrecen herramientas para optimizar rendimientos sin comprometer el entorno. La Comarca Andina no solo produce frutas; construye un modelo donde clima, conocimiento y sostenibilidad se integran como pilares de desarrollo regional.