leonaNoriega
A través de mi experiencia como coordinadora de la Oficina Distrital de Apoyo a la Justicia de Paz de la Corte Superior de Justicia, he conocido una realidad pocas veces visibilizada: la de los jueces de paz que, desde los rincones más alejados de Cajamarca, sostienen con vocación, humanidad y compromiso el acceso a la justicia en comunidades donde el Estado muchas veces apenas logra llegar.
Bajo mi responsabilidad se encuentran 490 jueces de paz distribuidos en toda la región cajamarquina, hombres y mujeres que diariamente enfrentan conflictos familiares, comunales y sociales en contextos marcados por el aislamiento, las limitaciones en el acceso a la ley y los profundos vacíos legales e institucionales que persisten en nuestros pueblos andinos. A través de llamadas telefónicas, orientación jurídica y acompañamiento constante, he sido testigo de cómo la justicia de paz se convierte, para muchas comunidades, en la única voz capaz de escuchar, conciliar y devolver esperanza.
Estas crónicas no solo narran casos; revelan el abandono histórico de los pueblos andinos, las limitaciones del sistema judicial y la enorme responsabilidad de quienes, sin recursos suficientes, se convierten en mediadores, consejeros y guardianes de la paz social.
Entre conflictos, vacíos y ajusticiados, este libro recoge experiencias reales y profundamente humanas, donde la ley y la costumbre conviven en un delicado equilibrio para preservar la paz social. Más que relatos jurídicos, estas páginas son el testimonio vivo de una justicia construida desde el esfuerzo silencioso de quienes, en lo profundo de Cajamarca, continúan siendo la primera y muchas veces la única esperanza de solución para sus comunidades.
.: Patricia Noriega Licham.