ChocopandaAvngr
Zephyra Venthorn tiene trece años cuando su padre anuncia su compromiso en la cena de otoño.
No le preguntan si quiere. Nunca le preguntan. Pero esta vez es diferente: esta vez no se trata de un vestido nuevo o de una lección de protocolo. Esta vez su familia está entregando su vida a cambio del control de una ruta comercial.
Su madre la ama, de eso Zephyra nunca dudó, pero el amor de los Venthorn siempre viene con una factura: sonrisas en los momentos correctos, silencio cuando hay que callar, y la certeza de que su vida nunca ha sido suya.
El día de la ceremonia, con el vestido que su madre eligió y quinientos invitados mirando, Zephyra hace algo que nadie espera: Huye.
Sin plan, sin equipaje, solo con un reproductor de música muerto que un viejo nigromante le regaló cuando era niña, un libro que habla de un joven que lo abandonó todo para buscar algo que no sabía nombrar, y la brújula que el mayordomo le ha dado a escondidas, marcando una ruta que ningún mapa de su familia registra.
A sus espaldas, la voz de su madre: <<¿Qué te hicimos para que nos hagas esto?>>
Y la respuesta honesta: <<nada, solo nunca me preguntaron nada>> es demasiado complicada para gritarla en mitad de un escape, y demasiado dolorosa para pensarla mientras las luces del Gran Salón se vuelven puntos diminutos entre la tormenta.
Zephyra no sabe adónde va. No sabe si va a sobrevivir. Solo sabe que no va a volver.
No esa noche.
El amor y el daño pueden venir de la misma fuente y es saludable cortar lazos con quien te lastima, aunque sea tu propia familia.