alysanchez
Tengo una tienda de regalos personalizados y un don especial para hacer que cualquier hombre quede como un rey frente a su chica. Mi propia vida amorosa, en cambio, es un desastre absoluto. La ironía no se me escapa, gracias.
Todo empezó con una llamada equivocada del hospital y un extraño llamado Samuel King al que le mandé bombones sin razón aparente. Lo que no esperaba es que se convirtiera en mi cliente más fiel: cada pocas semanas me pide un regalo distinto para romper con alguien nuevo.
Nunca debí acercarme más. Pero lo hice.