BrendaaRamirez7
Sofía Álvarez corría entre la lluvia.El celular vibraba sin parar, pero no tenía tiempo de contestar. Un grito, una sombra, un freno que nunca llegó a tiempo.Todo fue silencio.Luego, oscuridad.
—Elarien… —susurró la voz. Y Sofia dejo de existir.
Bosques de Lothlórien, Tierra Media
Abrió los ojos.
La luz filtrada entre hojas plateadas. El murmullo de un arroyo,los árboles antiguos. Su cuerpo... era diferente. Ligero, etéreo, fuerte. No sentía miedo ni dolor, solo una paz extraña y un vacío que no podía nombrar.
Estaba tendida sobre un lecho de raíces y hojas. A su lado, una figura: una elfa de presencia majestuosa, con cabellos como el oro viejo y ojos que contenían mil años de historia.
—Has cruzado… desde otro mundo —dijo Galadriel—. El destino rara vez llama a quienes no pertenecen aquí… pero tú has sido llamada por la misma tela del tiempo. Tu nombre es ahora Elarien Mirithil.
—¡Malas noticias, mi Señor!
Kael Tharion no levantó la vista del mapa astral que flotaba ante él, como si los destinos de todos los reinos no fueran más que polvo cósmico a su disposición.
—La consorte... ha golpeado a una sacerdotisa de alto rango en Lórien. La ha dejado inconsciente. Hay testigos. Y flores volando por los aires.
Silencio.
Entonces, una ceja se alzó con absoluta calma y un destello de diversión oscura iluminó sus ojos carmesí.
—¿Y?
—Mi Señor... exigen una disculpa formal.
Kael bebió de su copa de cristal negro, exhaló lento… y se puso de pie.
—¿Disculpa? —repitió con sorna—.
Se acercó al mensajero, sonrió como un depredador paciente, y ordenó:
—Envía cien mil sombras al borde del bosque. Diles que si alguien vuelve a alzar la voz contra mi consorte, haré que su alma reencarne como escarabajo. Y que ese será el mejor de sus futuros posibles.
El mensajero tragó saliva.
—¿Alguna instrucción adicional?
—Sí —añadió Kael, con un brillo salvaje en la mirada—: Diles que la próxima vez que Elarien estornude… el mundo entero hará silencio. Ella es mía. Y los dioses lo saben.