Evermusiala
En un fútbol lleno de prodigios físicos y talentos desbordados, Isagi Yoichi representa algo distinto.
Un genio que no necesita correr más rápido ni patear más fuerte, porque su verdadera arma es la avaricia: la capacidad de apropiarse de todo lo que ocurre en el campo. Compañeros, rivales, errores y virtudes... nada queda fuera de su control.
Esta teoría explora a Isagi como el cerebro absoluto del juego, un delantero que no busca brillar solo, sino gobernar el partido completo, leyendo el campo como un mapa y convirtiendo cada pieza en una extensión de su voluntad.
Aquí, el fútbol no se juega.
Se reclama.