MLFA99
Ser el Hombre de la Bolsa no es un trabajo fácil: los bebés están muy flacos, los niños de hoy ya no tienen modales y encima se quejan de tu olor aunque te hayas bañado. Una historia rápida, cínica y atrapante contada desde la perspectiva del villano, quien solo intenta llevar el pan -o mejor dicho, a los niños- a la mesa.