Another_Writer_F
En la vasta y pacífica tierra de Zeyrath, donde se criaban los humanos descendientes de los licántropos, los límites de lo posible eran siempre desafiados. Si la devoción hacia sus propias deidades era tan inquebrantable, al punto en el que tenían su divina protección para permitirse blasfemar en contra de los mismísimos dioses olímpicos, significaba que todo podía suceder.
Porque en un mundo donde la firmeza de las palabras era sinónimo de sabiduría, las sorpresas debían ser esperadas. Inclusive lo impensable: el ascenso, por primera vez en la historia, de una omega al trono, controlando la nación más excéntrica de la Unión Noroeste. Sin embargo, el poder no llega sin un sólo precio, después de todo, hasta el más humilde se hacía la pregunta acerca de qué catástrofes podían darse en ese tiempo. Quedaba esperar que las cosas fluyeran correctamente en aquella marea dorada.