FlorenciaMagliati
En Storybrooke no hay maldiciones, ni magia, ni finales escritos por una fuerza superior.
Solo hay un pueblo demasiado pequeño para esconder una herida, un niño que inventó un libro de cuentos para explicar el abandono, y dos mujeres que se detestan con la misma intensidad con la que se miran cuando nadie debería notarlo.
Emma Swan llega convencida de que solo tiene que resolver un problema: Henry. Su hijo biologico encontró en la fantasía una forma de sobrevivir a lo que los adultos no supieron decirle. Pero al enfrentarse a Regina Mills, la alcaldesa que lo crió, Emma descubre algo más peligroso que una mentira infantil: la verdad incómoda de una familia rota que nunca aprendió a nombrarse.
Regina (35 años) no cree en salvadoras. Emma (28 años) no cree en reinas. Henry ya dejó de creer en cuentos, pero todavía guarda una esperanza que no se atreve a pedir en voz alta: que sus dos madres dejen de pelear contra lo evidente.
Entre custodias, cenas tensas, miradas que duran demasiado, humor filoso y heridas que muerden donde nadie ve, Emma y Regina tendrán que aprender a coparentar sin destruirse.
O tal vez destruirse sea solo la primera forma torpe de amarse.