JulietaReartes162
A Olivia le encantaba escribir, sobre todo cartas, pero no se las dedicaba a cualquiera, solo a él.
A Alejo.
Desde pequeña aprendió que había sentimientos que no sabían vivir en voz alta. Por eso los guardaba en sobres imaginarios, doblados con cuidado, con fechas exactas y direcciones que quizá nunca existirían. Mientras otros olvidaban amores pasajeros, Olivia archivaba miradas, despedidas y palabras no dichas.
Nunca lo conoció del todo. Tal vez ese fue el problema. O tal vez fue la magia. Porque cuando no se conoce completamente a alguien, la imaginación termina el trabajo. Y Olivia era experta en imaginar lo que podría haber sido.
Comparó sonrisas, comparó formas de hablar, comparó maneras de mirar. Nadie era él. Nadie provocaba ese temblor silencioso, esa mezcla de nervios y esperanza que la hacía bajar la mirada cuando lo tenía enfrente.
Pero esta no es solo una historia de amor.
Es la historia de todo lo que no se dice.
De las palabras que pesan más cuando se quedan dentro.
De las cartas que se escriben con intención de enviarse... y terminan escondidas en un cajón.
Porque a veces el amor no es estar con alguien.
A veces es escribirle mil veces, aunque nunca llegue a leerlo.