patacoz
Unos desconocidos, luego unos enemigos, después amigos, luego mejores amigos... y al final, novios.
Yandel era un chico alto, blanco, que no seguía reglas. Siempre hacía lo que quería sin importarle mucho lo que dijeran los demás. Era peleonero y tenía una forma de hablar bastante fuerte, como dicen, con palabras de camionero. No le gustaba que le dijeran qué hacer y muchas veces se metía en problemas por su actitud. A simple vista parecía alguien difícil de tratar, alguien que no le importaba nada ni nadie, pero en el fondo tenía una forma de ser que casi nadie conocía.
Por otro lado estaba Sofía. Una chica inteligente, con el pelo largo, muy estudiosa y considerada linda por muchos, aunque ella no siempre lo veía así. Le encantaban las películas y las series, podía pasar horas viendo historias o hablando de sus actores favoritos, de los que estaba un poco obsesionada. Era de esas personas que agarran confianza rápido, que pueden volverse muy cercanas cuando se sienten cómodas, pero también tenía su lado callado.
A veces Sofía se sentía fuera de lugar, como si no encajara del todo. Podía estar rodeada de personas y aun así sentirse sola. Había momentos en los que prefería quedarse en silencio, observando todo, pensando demasiado.
Ellos eran completamente diferentes. No tenían nada en común y al principio ni siquiera se llevaban bien. Discutían, se molestaban y parecía imposible que algún día pudieran llevarse mejor.
Pero con el tiempo, entre peleas, risas y momentos inesperados, empezaron a conocerse de verdad. Y sin darse cuenta, lo que empezó como algo incómodo se fue convirtiendo en algo importante.
Porque a veces, las personas más diferentes terminan siendo las que más se necesitan.