Luxferoki
En un mundo donde los dioses gobiernan naciones, los mortales cargan con las consecuencias de guerras que jamás eligieron y el pasado puede permanecer enterrado durante siglos, Aether ha llegado a comprender una verdad que ningún Arconte parece dispuesto a aceptar: el poder no convierte a nadie en dueño del destino.
Después de incontables viajes, pérdidas y decisiones que lo han obligado a convertirse en algo mucho más grande que un simple viajero, Aether contempla Teyvat desde una perspectiva distinta. Ya no busca únicamente respuestas sobre su hermana Lumine ni pretende imponer su voluntad sobre quienes gobiernan el mundo. Ahora tiene una familia, hijos que lo llaman padre y personas que dependen de él. Y precisamente por eso, cada decisión se vuelve más difícil.
Furina representa aquello que Aether intenta proteger: la inocencia que todavía puede existir incluso después de siglos de sufrimiento. Hu Tao encarna la aceptación de aquello que ningún ser humano puede evitar: la muerte y la necesidad de vivir antes de que llegue. Lumine, en cambio, representa el camino que Aether abandonó: la búsqueda individual de respuestas, la libertad de caminar hacia lo desconocido sin permitir que nadie decida por ella.
Pero mientras Aether intenta permitir que cada uno viva su propia aventura, una verdad mucho más antigua comienza a despertar.
Ronova. Asmodeus. Khaenri'ah. Los nombres de una historia que precede a las naciones actuales y que amenaza con demostrar que la versión de la historia que Teyvat conoce podría ser apenas una mentira cuidadosamente conservada durante setecientos años.
Aether se encuentra entonces ante el dilema fundamental de su existencia:
¿Es correcto proteger a quienes amas incluso cuando la verdad podría destruir su mundo, o es más justo permitir que conozcan la verdad aunque esta los condene a sufrir?
Porque ser padre no significa decidir el camino de los hijos. Ser hermano no significa impedir que el otro se marche. Y c