juliacobabernal
No era el tipo de chico al que yo miraría dos veces.
Si me lo hubiera cruzado en una fiesta, con mis amigas, probablemente habría hecho ese gesto automático de siempre: una mirada rápida, un juicio silencioso y vuelta a mi copa.
Pero la vida no funciona así.
A él no lo conocí en mi mundo.
Lo conocí en el suyo.
Y desde entonces, llevo tres años entrando y saliendo de él como si fuera una puerta que nunca termino de cerrar.
Yo tengo caballos, rutinas, amigas que hablan de viajes y apellidos importantes.
Él tiene noches largas, calles que no salen en Instagram y una forma de sobrevivir que yo nunca entendería del todo.
No encajamos. Nunca lo haríamos.
Y sin embargo, hay madrugadas en las que es el único lugar donde todo tiene sentido.
No somos nada, ni siquiera somos iguales. Y justo por eso... no se rompe.