Hanna18CDH
Hanna debía ser discreta, nunca debia socializar.
Estaba en ese orfanato porque no la querían en otro lugar. Porque ella era diferente, peligrosa. Un monstruo. Y debía estar agradecida de que aceptaran que se quedarse.
O, al menos, eso le habían dicho cuando a los cinco años su padrastro la tiró allí, como si fuera un saco de basura del que otro debía encargarse.
Esa era su vida y para bien o para mal se había acostumbrado a ella.
Se había acostumbrado a recibir solo miradas hostiles o temerosas allá a donde iba.