MIMILULU2024
El aire en el palacio está cargado con el incienso de la celebración, un aroma que, con los años, se ha vuelto agridulce para mí. Observo desde la penumbra de mi pabellón cómo los sirvientes corren de un lado a otro, preparando todo para la decimosexta boda de Zhi Xiang. Otra joven, otra alianza, otra vida que se entrelaza con la suya, mientras la mía permanece estancada en un frío aislamiento que dura ya una década.
Miro mis manos, adornadas con las joyas que él me envía puntualmente cada mes, como si el oro y la seda pudieran compensar el silencio de una alcoba que nunca ha compartido su calor. Es una jaula de lujo, una prisión construida con los ladrillos de un matrimonio político que fue sellado cuando apenas éramos unos niños.
-Otra más -susurro para mí misma, mientras mis dedos rozan el borde de mi manga.
Siento un pinchazo en el pecho, una chispa de envidia que sube por mi garganta al imaginarla a ella, joven y radiante, recibiendo la mirada que a mí me ha sido negada desde el primer día. Pero cierro los ojos con fuerza, forzando a esa parte de mi corazón a callarse. ¿Para qué desperdiciar mis lágrimas? La resignación es mi única armadura; he aprendido a vivir de los ecos de su indiferencia.