minijjungkookie
Jeon Jungkook era el mejor hechicero de toda la academia. Sus hechizos eran tan poderosos como desastrosos. Podía crear animales gigantes, plantas carnívoras y criaturas capaces de sembrar el caos en cuestión de segundos. Para Jungkook, la magia no tenía límites... y mucho menos reglas.
Entonces llegó Kim Taehyung. Un hechicero completamente opuesto a él. Taehyung prefería crear jardines hermosos, criaturas mágicas magníficas y hechizos llenos de vida y color. Desde el primer día, intentó acercarse a Jungkook y convertirse en su amigo.
Pero Jungkook no lo soportaba. Le molestaba su alegría, su insistencia y aquella costumbre de intentar hablarle incluso cuando él dejaba claro que no quería tener nada que ver con él.
Hasta que Jungkook descubrió algo que podía utilizar para molestarlo. El perrito de Taehyung había fallecido hacía apenas un mes. Y Jungkook supo exactamente qué hacer. Pasó días y noches creando una poción que pudiera traer una copia de aquel pequeño perro de vuelta. Sin embargo, no quería devolvérselo de verdad. Quería verlo, reconocerlo y escuchar su ladrido... pero sin poder tocarlo, abrazarlo o llevárselo consigo. Solo quería jugar con sus sentimientos.
Lo que Jungkook jamás imaginó era que aquel hechizo tendría un fallo. El perrito solo podía permanecer junto a Taehyung durante cierto tiempo cada día. Y mucho menos imaginó que, con el paso del tiempo, aquella cruel broma comenzaría a convertirse en algo que ninguno de los dos esperaba.
Porque algunas veces, los hechizos más imperfectos terminan creando los sentimientos más difíciles de romper.