ashxdwl
En medio del mundo en el que los niños crecieron con miedo.
Un mundo que olvidó cómo cuidar
y aprendió, en cambio, a señalar las diferencias.
¿Qué llegó primero? ¿El virus? ¿O los híbridos?
Niños con alas que nunca volaron sin esconderse.
Con plumas arrancadas antes de aprender a caer.
Con cuernos, colas y orejas que no pertenecían a ningún cuento,
porque este no era un mundo de fantasía,
sino uno que obligaba a sobrevivir.
Entre todos ellos, estaba Gus.
El niño ciervo.
La historia que el mundo aprendió a contar.
Pero incluso las historias más conocidas comienzan mucho antes de ser escuchadas.
Después de Gus, hubo otros niños.
Niños que no tuvieron un refugio a tiempo.
Niños que crecieron con el miedo como idioma y el silencio como escudo.
Niños que sobrevivieron no porque el mundo fuera justo,
sino porque alguien los amó lo suficiente como para intentarlo.
Esta es una de esas historias.
La de un niño con cuernos pequeños y pasos inseguros.
Un niño que guardó una fotografía gastada como si fuera un mapa.
Un niño que no conocía a su padre,
pero lo buscó igual.
Antes de conocer la historia del niño ciervo,
debe escucharse la de Gate Jepperd...