alexito702
El tercer amor llegó en un tiempo extraño, entre mascarillas y distancia, donde el mundo parecía detenerse, pero el corazón no.
Fue una mezcla de los dos anteriores: la ilusión del primero y la seriedad del segundo. Sin embargo, traía consigo un detalle único: la sensación de estar viviendo algo nuevo, como si el amor volviera a nacer por primera vez.
Había nerviosismo en cada mensaje, en cada mirada, en cada encuentro furtivo donde el miedo y la esperanza se abrazaban. Era un amor que parecía la respuesta a todo lo esperado, o quizá la casualidad que se transformó en destino.
Pero como toda historia marcada por la incertidumbre, el final quedó abierto.
Los planes a futuro flotaron en el aire, suspendidos entre lo que se quiso y lo que nunca se dijo.
Hubo un error -¿o tal vez un malentendido?- que sembró la duda.
Las palabras no pronunciadas pesaron más que las que alguna vez se atrevieron a salir.
Así terminó este amor: sin un cierre definitivo, como si esperara un nuevo capítulo, o como si quedara destinado a ser un recuerdo inconcluso.