starwars_fanfic
Durante doscientos sesenta y cuatro días he vivido oculta en la periferia de un mundo que se cae a pedazos, un mundo gobernado por el puño de acero del Restablecimiento, donde los colores han sido desterrados y el cielo es una herida gris que nunca termina de sanar. Pero mi verdadero cautiverio no comenzó entre estas paredes de cemento y luces parpadeantes; comenzó el día en que descubrí que mis manos no eran un instrumento de creación, sino una maldición andante. Un amplificador. Una esponja maldita capaz de absorber la locura, el miedo y la desesperación de los demás, para luego proyectarlos de vuelta con una fuerza desastrosa y devastadora.
Mi nombre es Blair. Tengo los ojos verdes y una sombra permanente grabada debajo de ellos, el tributo físico de un insomnio crónico que me arrastra a través de las noches, obligándome a vigilar el silencio mientras el resto del mundo se apaga. No recuerdo lo que es dormir en paz. Mi mente nunca se detiene; es un receptor perpetuo que vibra con los ecos emocionales de cada alma rota que se cruza en mi camino. Soy el monstruo que las personas temen tocar, la anomalía que el sistema prefiere mantener encerrada en un sótano oscuro, lejos de la luz del sol que ya nadie recuerda cómo se siente.
Pero el peligro real no reside únicamente en lo que soy capaz de hacer, sino en los ojos translúcidos de Aaron Warner. El comandante del Sector 45, el hombre de las mil máscaras de seda y modales impecables que oculta a un asesino implacable detrás de un uniforme perfecto. Él me mira y no ve una amenaza; ve una necesidad. Una obsesión. Me mantiene atrapada en su órbita dorada y sangrienta, observándome desde las sombras de su despacho mientras yo paso las noches en vela, intentando descifrar si su interés es una salvación o la forma más retorcida de destrucción que he enfrentado jamás.