Mvcgonce
-¿Te divertiste con él, Lyra? ¿Ya te entregaste a ese niño? -le rugí al oído, con mi voz de barítono completamente rota por los celos y la locura.
No la dejé responder. Mis labios atacaron los suyos de manera ruda, posesiva, un beso con sabor a tormenta y reclamo. Mis manos, desprovistas de la caballerosidad que tanto fingía, desgarraron la distancia entre nosotros, subiéndola al escritorio de caoba del pasillo, tirando los papeles al suelo. Quería borrar el rastro de cualquier otro hombre en su piel. Me la comí con la desesperación de un náufrago, empujando mi cuerpo contra el suyo con una brusquedad de la que me arrepentiría el resto de mis días.
Ella sollozó contra mi boca, intentando apartarme, pero mi fuerza la superaba. Cuando mis dedos buscaron el borde de ese encaje azul claro y empujé con rudeza, buscándola, me topé con una barrera física insospechada. Un dolor agudo la hizo arquear la espalda y romper a llorar de verdad.
-¡Para, Kilian! ¡Me duele! -gritó entre lágrimas, golpeándome el pecho con sus manos pequeñas-. ¡Soy virgen, maldita sea! ¡Nunca estuve con él! ¡Eres el único!