tatu810
Dejé de tener deseos por vivir. Una cosa es vivir por inercia y otra, por ganas. No sé en qué momento empecé a perderme y si es que hoy me viera alguien que me conoció hace un par de años probablemente vería un cambio en mí, sobretodo en mi manera de pensar. Para mí estaba bien, hasta que, como a casi todos, mi madre vino a desbaratar mi forma de pensar. La opinión de una madre, queramos o no, es bastante influyente en lo que somos y en lo que haremos, sobretodo si eres hijo único, no tienes casi amigos y por supuesto, si en tu infancia se esmeraron por bajarte la autoestima inconscientemente.