titobundo
Empezó la tarde en la gran ciudad rusa, nubes grises de opaco brillar, pájaros del palacio rojo. Y cartas de sin nombre firmar.
El joven de sombra alambrada con mirada perdida hacia un viento. Acudió a su clase de fotografía, con una cámara de séptima mano que le presto su hermana casi la mayor...
«Las dos en punto y una luz de matorrales gatunos le floreció su poncho»
El profe Arboza, un hombre de barba de piel pero sabio tomar un trípode. Le enseñaba el truco del asunto, truco.
Todo iba del pelo cochino hasta finalizar la primera sección de algo más profundo que se venía venir, verga!
« Eran las cinco en punto y un abanico Lorcaniano le fluía el espíritu de bundo»
Vaina!, qué el gélido pasar era...
El muchacho de cara de ajo, pisando las escalares de arcoíris tristezes. Un grito de suspiro era un pasadizo de salir, tenía que esperar al transporte determinado, mientras tanto el tanto y un taco le rugía su estómago de galápago. Se sentía a morir pero recordó haber traído