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Achisewa, estudiante yoréme de la Calmécac Superior de Chapultepec, lleva un año cursando sus estudios como sanadora ritual en Tenochtitlán, la capital de la Federación de Pueblos Unidos. Su vida cambia con la llegada de un grupo de estudiantes de intercambio provenientes del otro lado del océano, entre ellos Hugo.
Mientras que él estudió medicina desde el dominio de la naturaleza, ella ha aprendido que la vida posee una inteligencia propia. Sus diferencias los obligarán a cuestionar aquello que siempre creyeron cierto.
Conforme acompaña al extranjero durante su estancia, Achisewa atiende con un paciente diagnosticado de yolo-polihui, locura del corazón. Entre sesiones, éste afirma venir de un país llamado México y desconoce por qué la historia que conoce ya no es como lo recuerda. Al tomar cada vez más en serio lo que en un principio parecían delirios de un alma enferma, la sanadora debe decidir cómo cuidar de su paciente o del Único Mundo que conoce.