FransheliRodriguez3
Hubo un tiempo en el que lo tenían todo: pasión, devoción y una promesa tácita de que eran inquebrantables. Pero el amor, por muy intenso que sea, nunca fue inmune a la destrucción.
En algún momento del camino, se perdieron el uno al otro.
No fue repentino. No fue un solo momento el que los destrozó. Fue el lento desentrañamiento, los resentimientos silenciosos, las faltas de comunicación, las traiciones que eran demasiado tercos para arreglar. Y cuando el golpe final llegó, fue devastador.
Las palabras fueron lanzadas como armas, las heridas se dejaron abiertas y uno de ellos se alejó.
Pero el destino tenía una forma de obligar a la gente a volver a estar unida. De hacerlos enfrentar lo que pensaban que había pasado hace mucho tiempo. De probar si lo que se perdió podría ser encontrado de nuevo.
Ahora, de pie en lados opuestos de algo que ninguno de ellos podía nombrar, ya no eran las mismas personas que solían ser. El tiempo los había cambiado. El dolor los había moldeado. Pero la atracción entre ellos, la que siempre había existido, todavía estaba allí, esperando.
La pregunta no era si podrían encontrar el camino de regreso.