VanessaSegurado
Yo, que equivoqué la independencia personal con la negación del sentimiento, del querer, del nutrirse, del disfrutar del rápido paso del tiempo cuando estás agusto, de la comodidad.
Hoy he admitido en voz alta que te quiero y que no era incompatible con que nos ayudásemos a crecer. Y hoy he admitido que huía de ello y que no siempre se puede volver a dónde un día perteneciste.
Siempre me definí como una suculenta, esas plantas que no necesitan apenas atención porque son muy autónomas y ellas mismas guardan recursos y crecen hacia el sol porque nadie te regala nada. Pero hasta a esas plantas hay que regarlas y mi suculenta lleva en la ventana muerta desde febrero y no me decido a tirarla. Porque no soporto admitir que yo también necesito un poco de alguien.
Qué complicada es la etapa en la que vas madurando y eligiendo caminos.