Solysteria
Mi cielo ha sangrado su última gota de azul,
y el rojo se ha secado sobre mi piel gélida.
Mi pincel solo supo trazar el duelo que conocí,
en un mundo donde el silencio es el único pecado.
Entonces llegaste tú, sombra impecable,
con ojos de fuego y lengua de terciopelo.
Una presencia antigua, una deuda por pagar,
levantándome del polvo al que me había aferrado.
Eres la oscuridad que a mi lienzo le faltaba,
la profundidad que aterra, pero me atrae hacia sí.
Pintaré tu sombra mientras mi alma se agrieta,
para conservar al único fantasma al que he aprendido a temer.
Pues, ¿qué es el amor sino una mancha en el suelo?
Nada más que...
Óleo Efímero.