fransicojvillalobos
Acapulco se desvanece en el horizonte mientras la familia se despide de esta ciudad llena de recuerdos. Sin embargo, el legado de Don Javier vive en cada uno de ellos. Han aprendido a valorar el presente, a amar intensamente y a enfrentar los desafíos con determinación.
El Reflejo de la Vida Dorada deja una marca imborrable en el corazón de cada miembro de la familia. Ellos han descubierto que, sin importar la edad o el lugar, el amor y la unidad familiar son los verdaderos tesoros que trascienden el paso del tiempo.