Tacocat_01
Iker tiene una obsesión bastante sencilla: Five Nights at Freddy's.
Es su saga favorita de videojuegos, así que cuando descubre que Rafa nunca ha jugado, decide solucionar el problema de la única manera que se le ocurre: enseñándole.
Lo que empieza como una partida entre amigos pronto se convierte en una costumbre. Una noche se transforma en otra, los sustos terminan acompañados de bromas y, poco a poco, empiezan a encontrar nuevas razones para pasar tiempo juntos incluso cuando no hay ningún juego de por medio.
Salir a comer. Dar una vuelta. Ver vídeos. Hablar de cualquier cosa.
Cosas sencillas que, sin darse cuenta, empiezan a importarles más de lo que deberían.
Ninguno de los dos está buscando enamorarse.
De hecho, ninguno tiene demasiada experiencia en eso de las relaciones.
Pero quizá algunas historias no empiezan con una mirada especial ni con un flechazo.
Quizá empiezan con un videojuego de terror, una mala idea y alguien diciendo:
-Te voy a enseñar a jugar Fnaf.