Alexandrabravo123
Me acerqué al cristal hasta que mi aliento empañó la superficie. Allí, en el centro de aquel rostro de porcelana, mis ojos me devolvieron una mirada que no reconocía. Ya no eran del azul profundo que dictaba la historia; ahora brillaban con un tono lila suave, místico, casi irreal.
-Mis ojos han cambiado porque mi alma ya no es la misma -susurré, y mi propia voz me sonó a una sentencia.
No importa cuántas vidas haya gastado rogándole al destino que me permitiera desvanecerme en ese vasto cielo azul, lejos de la traición y el fuego.
Si el universo insiste en arrojarme de nuevo a este fango, entonces les enseñaré la diferencia entre la que fui y la que soy. Me han demostrado, de la forma más cruel posible, que no se puede confiar en quien jura amarte o en quien dice que daría el mundo por ti.
Esperar algo de los demás es una enfermedad que te vuelve dependiente, un parásito de los sentimientos ajenos.
Me vi rodeada de una multitud que gritaba por mi muerte, y en ese rugido comprendí la verdad: puedes estar rodeada de mil personas y seguir estando sola si ninguna de ellas es capaz de sostener tu mano en la oscuridad.
-Ya no más -dije, apartando la vista del espejo-. Si he de "ser" la duquesa caída para el mundo, por dentro "seré" el arma que los destruya.
Esta vez, mi crecimiento no será solo el de una niña que cumple años. Voy a forjar una estabilidad emocional de hierro y una psicología tan letal que nadie podrá predecir mi siguiente movimiento.
Físicamente, este cuerpo está flácido y herido, pero mi mente nunca ha estado más afilada. He dejado de ser una pieza en su tablero; ahora, yo soy quien sostiene el juego.