Grey_Ambar
Se separaron lentamente, Bruce observándolo bajo las pestañas y con las mejillas sonrojadas. Tony se relamió y fue a iniciar el contacto nuevamente cuando las luces del segundo piso, las de la habitación que daban al patio -y, por ende, a la alberca- se encendieron. Giraron sus rostros y se miraron una última vez antes de salir huyendo. Tony, entre risas y empujones, cargó a Bruce sobre la cerca para luego saltar el también. Y corrieron, húmedos y con frio, por las calles mientras la primera nevada caía, con los dedos conectados y los pasos torpes - ya fuese por el frio o la vergüenza de su recién descubierta relación- haciéndolos tropezar cada dos por tres.
Aquella fue la primera de muchas noches buenas que pasaron juntos.
ScienceBros