sweetnxer_
° • ○ • Durante años han sido inseparables. Mejores amigos. Cómplices. El tipo de vínculo que todos envidian porque parece imposible de romper.
Ella siempre fue impulsiva, intensa, adicta a la emoción.
Él, constante, leal, el que siempre estaba.
Todo cambia la noche en que un beso rompe la frontera entre amistad y deseo. Lo que empieza como un "no significa nada" pronto se convierte en una dinámica adictiva: miradas que duran demasiado, manos que aprenden nuevos territorios, madrugadas compartidas que ya no son inocentes.
Pero mientras él empieza a enamorarse en silencio, ella lo vive como un juego peligroso que puede controlar.
Le gusta tenerlo cerca.
Le gusta provocarlo.
Le gusta saber que él siempre va a estar.
Lo que no quiere es elegir.
Cada vez que él intenta definir lo que son, ella retrocede.
Cada vez que él se abre, ella lo convierte en broma.
No porque no sienta... sino porque decidir implicaría arriesgarse a perderlo.
Dicen que las mejores amistades sobreviven a todo.
Pero cuando el amor se mezcla con el miedo, algunas historias no terminan... solo quedan suspendidas.
La pregunta es: ¿todavía están a tiempo de salvar lo que rompieron?