lulidemare
Cada viaje necesita una ruta, un camino, una dirección. La brújula ha sido desde tiempos remotos el complemento vital de estas aventuras.
Pero a veces la olvidamos, muchas veces la perdemos. Muchas más veces la tenemos y no la vemos. Nos perdemos en estos viajes. Viajes que no son terrenales, donde el mundo es nuestra mente, la brújula nuestra razón y los caminos son las adversidades que la vida nos presenta día a día.
Todo viaje tiene su fin, y la memoria no es lo suficientemente fuerte para soportar el turismo abrumador de la vida. La bitácora se vuelve nuestra mejor compañera, porque la mejor manera de expresarse es utilizando el poder de las palabras.