Ayekan
Los poemas, más que simples palabras, son un pedacito de alma. Nacientes de esas personitas que dejan su marca, pero también, son susurros del viento, susurros de poetas olvidados en las arenas del tiempo. Ambos conforman la poesía, eco del alma, a veces con nombre y rostro, otras sin ellos, porque en lo efímero de la vida, lo único que trasciende la eternidad del tiempo es el alma.