Zamarit
La lluvia golpeaba con fuerza las enormes ventanas del castillo de Hogwarts, mientras el cielo se teñía de gris sobre los terrenos mojados. El cuarto año acababa de comenzar, pero para Pascal Black las cosas nunca habían sido simples. Crecer bajo el apellido Black significaba cargar con miradas llenas de miedo, respeto o simple desconfianza. Después de todo, ser hija de Bellatrix Black no era precisamente algo que pasara desapercibido en el mundo mágico.
Junto a su hermano gemelo, Regulus Black, había aprendido desde pequeña que la sangre pura era poder... pero también una condena. Bellatrix los había criado con libertad, lejos de cadenas absurdas y castigos innecesarios, aunque jamás permitió que se convirtieran en niños mimados. Ambos crecieron rodeados de lujos, secretos y rumores, especialmente uno que jamás obtuvo respuesta: nadie sabía quién era realmente su padre.
En Slytherin, Pascal destacaba por su presencia fría y elegante. Su mirada seria alejaba a la mayoría, pero quienes lograban conocerla descubrían una chica leal, protectora y sorprendentemente amable con aquellos que amaba. Aun así, había algo que ni siquiera ella podía controlar: la forma en que su corazón parecía traicionarla cada vez que Mattheo Riddle aparecía cerca.
Rodeada de los Slytherin Boys, de Draco Malfoy -quien prácticamente era otro Black más en la familia- y de un castillo que escondía más secretos de los que aparentaba, Pascal estaba a punto de vivir el año que cambiaría todo.
Porque el Torneo de los Tres Magos había comenzado.
Y con él, también el inicio de algo mucho más peligroso que cualquier hechizo.