Osszel
Frente a la monotonía sistematizada y la total ilusión que gobierna el mundo, este libro contempla la idea de registrar mi desgarro. Lo que el lector tiene entre las manos es un corpus de letras vivas: una antología descarnada que reúne los trabajos, ideas y pensamientos surgidos en un momento crucial de mí crecimiento y deterioro individual.
Lejos de la vana impulsividad, cada una de las piezas que conforman este compendio opera como el vestigio de un combate contra la realidad humana que condimentó mis sentidos. A través de estos escritos, me conmemoro en mis grandes fracasos y me despojo de mi cascarón protector, hilvanando una aserción, pues dolor parece ser el único camino hacia lo auténtico. Es un conjunto de obras marcado por la ausencia lúcida de un único ser; un tributo a la única presencia que fue capaz de quebrar el escepticismo y dejar el alma expuesta.
Este libro es, sin duda, el archivo de una deformación deliberada personal. Un conglomerado de emociones y retazos personales que extraigo de mi propia carne para entregar a quienes se atrevan a leerlo, lo último de mi vestigio pasado.