Natt_Ramos
Ariel nunca quiso tener hijos.
Lo dijo con claridad y construyó su vida alrededor de esa certeza. Pero entonces Sara le anuncia que está embarazada y esta vez alejarse no parece suficiente.
Durante años, Ariel llamó protección a la distancia y prudencia al silencio. Fue más fácil mantenerse al margen que mirar de frente a su familia, reconocer aquello que no pudo evitar y aceptar todo lo que dejó de hacer por miedo.
Ahora deberá responder una pregunta que no tiene nada que ver con querer o no querer un hijo:
¿Es posible convertirse en alguien diferente cuando has pasado toda la vida temiendo llevar dentro lo peor de quienes te criaron?
Hay familias que parecen fuertes solo porque nadie se ha acercado lo suficiente para sentir cómo se derriten.