jimeval12
Cuando un Voldemort de treinta años se encuentra con un Harry Potter de diecisiete años que viaja en el tiempo, hace una suposición peligrosa-y hilarante-. Asume que Harry es su hijo. Y su hijo, por supuesto, merece lo mejor.
Un Harry confundido sigue el juego por motivos de supervivencia, pero vivir con su "padre" está resultando intolerable en más de un sentido.
"Eres mío", dijo Voldemort con suavidad, y sonrió cuando Harry se estremeció. Así que el chico sí conocía a Voldemort, después de todo. Sabía que Voldemort era temible. "Cuidaré de ti, mío."
"No te pertenezco", escupió Harry, a pesar de su miedo. ¡Oh, qué delicia era! No era un adulador acobardado y amargado, como los otros seguidores de Voldemort; No, este niño tenía una columna vertebral de acero. No muchos podían enfrentarse a Voldemort sin amedrentarse.
"Eres mi hijo", declaró Voldemort. "Por supuesto que me perteneces. Cada célula tuya, cada fibra tuya, cada latido de tu corazón. Eres mío en carne, hueso y alma. Eres mío en magia. Y no me lo negarás."