-Ven, te quiero mostrar algo- dijo el rizado al tiempo que se ponía de pie y extendía su mano hasta el casaño para ayudarlo a levantarse. Este último lo siguió hasta la una parte alejada del jardín, esta se encontraba rodeada pequeñas flores que parecían algodones. -Wow, dientes de león, ¿Cómo crecieron aquí?- dijo el castaño poniendose de rodillas para admirarlas mas de cerca. -No lo sé, un día mientras mamá estaba regando su flores las vio, luego las vi yo y se me hicieron muy bonitas...¿Sabias que si soplas una mientras pides un deseo es muy probable que se te cumpla?- expresó el rizado al tiempo que tomaba una para entregársela al ojiazul-, ten, pide un deseo, Lou. ¿Cómo algo tan sencillo y hermoso puede convertirse en un recuerdo agridulce?...
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