Pienso que el poeta es leal a sí mismo, siempre y cuando, la palabra se hace vida en su vida. Mis poemas se han introducido a un mundo con todos sus extremos: al meridiano dolor; a esa irregularidad a veces divina, a veces lujuriosa; a líneas de amor y a puntos en pleno movimiento con mi yo interior, con mi ser pensante y muy despierto ante su nueva existencia en la palabra.
Por eso, confieso ser la mitad de mí misma y el resto, un cuerpo de latitud verde, una mitad de solo y solo poesía.
All Rights Reserved