Floreciendo En Invierno

Floreciendo En Invierno

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WpMetadataNoticeLast published Thu, Feb 21, 2019
Cuando la oscuridad llegó a mi vida me refugié en la poesía. El invierno llegó marchitando las flores de mi alegría y los colores del arcoíris se tornaron gris. Fue entonces cuando mi alma comenzó a florecer. Sí, en medio de un frío invierno me destrocé a mí misma para reconstruirme mientras caía la nieve. Escritos como una epifanía, como una revelación, quizás como poesía, quizás como literatura barata. Epifanías que vienen de mi alma recogiendo pedazos de amores rotos, sueños perversos y días nublados que al final sólo buscan liberarse y transformar...
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Vivir a medias basados en el conformismo muchas veces eso no es vivir, perdemos los días con la esperanza de que estamos haciendo lo correcto y que para los ojos de las personas es aceptable... pero nos estamos olvidando de lo más importante del vivir: Saberse libres. Tenía apenas diecisiete años cuando mi vida se transformó para siempre, sin darme cuenta fui perdiendo lo que más me importaba con el pasar de los años, todo cambió... yo cambié. Ahora simplemente no me reconozco, veo mis manos, mi cuerpo, toco mi rostro, mi cabello y parecen ser los de alguien más; y es que cuando entregas todo por amor simplemente te quedas vacía y marchita por dentro. Me enamoré de él sin siquiera sospechar de lo que se avecinaba, tan ingenua como siempre. Ahora los días han dejado de significar, se han vuelto eternos, las horas insufribles, los minutos un tormento y los segundos mi propio infierno... He tenido de sobra para pensar en mi vida, mi patética vida. He tropezado y me he levantado... vuelvo a caer y con cada tropiezo me vuelvo más débil... hay días en los que dejo que mi mundo se venga abajo y la soledad, mi fiel compañera, tome posesión de mi cuerpo, dejándome embriagar por sus palabras y dejando que fluya en mi interior. Dicen que el tiempo puede sanar las heridas. Pero lo que no nos dicen, es que las cicatrices siempre nos recordarán el pasado, que la sensibilidad esquiva el razonamiento y éste, a su vez, desgasta la entereza... Dicen que de todo se aprende, pero cuanto daría por qué no siempre las lecciones fueran tan dolorosas. Nota: este libro es totalmente mio, producto de mis días felices y tristes.

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