El invierno que me dejaste
PRÓLOGO.
Al redactar estos versos descubrí que existen para sacar todo lo que sentía. Ame con una intensidad que me desbordaba, y cada poema es un pedazo de ello. No es solo una historia, sino que, son fragmentos de las emociones que no terminan de caber en mí.
La melancolía atraviesa las páginas, no para lamentar si no como un testimonio. Aquí se encuentra lo que sentí, con la esperanza de que, al leerme, tu lector puedas decir: en algún momento yo amé así.
Este no es un libro de amor, es un libro sobre todo lo que queda cuando el amor se va. Sobre los restos que aún arden cuando todo terminó, sobre la ausencia que se vuelve perfume, sombra, espejismo.
Estas páginas son cartas nunca enviadas, despedidas que costaron más que el amor mismo, oraciones a un Dios que fue testigo silencioso del colapso.
Aquí habita el duelo, la duda, el odio, la esperanza. Y también, en medio de tanto, un susurro de fuerza: la certeza de que sobrevivir a lo que se amó demasiado...
es también una forma de renacer.
Está escrito para quienes todavía esperan una última palabra, pero también para quienes están listos, por fin, para decir adiós.