Dos hermanas les espera un destino, una de ellas era la protectora de la shikon no tama y la otra era la sucesora de mirodiko.Kikyo Belserion y Kagome Belserion ambas distintas pero iguales , las gemelas que designó la noche eterna, un inició y un fin: triángulos amorosos , corazones rotos, un sin fin de sentimientos inquebrantable, secretos, ira, muerte.
"Que es aquello que mas has querido"
que era lo que le esperaba , que era lo que anhelaba, en fin todo lo pasado tiene un futuro , y todo lo futuro tiene lo después.
después de la vida la muerte, después de la muerte el sueño eterno, después del sueño el renacer.
"Que era lo que mas anhelas"
que era lo preciado , que era la felicidad , varias conjugaciones me llegan, como podría decir que aquel ser de cabello plateados podría ser mi amado
aquellas situaciones en las cuales sus manos se manchaban de sangre ¿Esto era lo que quería?
"Que temes"
El odio es un sentimiento a lo que temes, pero el temor es perder el amor ¿Pude experimentar amor a lo largo de mi vida?
¿Pude enamorarme de esa sacerdotisa? como era posible, su frágil corazón me cautivo como los pétalos de las rosas callendo a la llegada de otoño
"Que odias"
La tristeza es un sentimiento que no quieres sentir el dolor y la ira consume formándose en odio y desesperación
¿Al caso este fue mi decisión? tengo esperanzas esa sacerdotisa me sonrió, me asombro y ella me defendió
¿Que desea de mi? ella me susurraba , una humana puede estar en estas condiciones
"Que amo"
La felicidad es un sentimiento hermoso digno de la vida. El amor es la felicidad
Aquellas sacerdotisas me confunde , me aturden y me enamoran ambas distintas pero iguales , cuando estoy con una mi corazón extraña a la otra y cuando estoy con la otra mi corazón duele por la otra.
¿Como era posible de enamorarme de aquellas sacerdotisas? El destino? O casualidad?
Obra escrita por: MizukiYereime
Creación de la obra: Sandra mayo
[16/03/17]
Quien iba a pensar que, en medio de la oscuridad que ambos habitaban, podían florecer sueños tan hermosos. Él, con una sonrisa radiante que iluminaba cualquier habitación, era un torrente de alegría, siempre lleno de propósitos y proyectos. Su risa era contagiosa y su energía, inspiradora. Se aferraba a la vida con cada fibra de su ser, buscando siempre el lado positivo en las situaciones más difíciles.
Por otro lado, estaba él. Sumido en sus pensamientos oscuros, luchaba contra un abismo que parecía no tener fin. Cada mañana era una batalla; cada noche, un refugio de soledad donde sus pensamientos más oscuros lo llevaban al borde del desespero. Se sentía perdido, atrapado en un ciclo sin propósito, donde la idea del suicidio a menudo se asomaba como una salida a su dolor. La vida no le ofrecía respuestas, y la esperanza se había convertido en un concepto distante.
Quien iba a imaginar que esas dos almas, tan diferentes en su forma de ver el mundo, pudieran cruzar sus caminos en el reino de los sueños. En esas noches silenciosas donde la realidad se desvanecía y los límites del tiempo y el espacio se desdibujaban, ambos comenzaban a encontrarse. En sus sueños compartidos, él podía ver su luz; él podía sentir su dolor.
Finalmente, quien iba a pensar que esos dos seres Él lo reconocería por el brillo melancólico en sus ojos; él sentiría su energía incluso antes de intercambiar palabras.
Ese encuentro no solo cambiaría sus destinos individuales; sería el inicio de una hermosa historia donde la alegría y la tristeza coexisten en armonía. Juntos aprenderían a sanar y a construir un propósito mutuo basado en el amor y la comprensión.
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