Tal vez, si tuviese ese valor, ese tan burlado y criticado por la gente, pero ¿adivinen qué? No lo tengo.
Pero, tengo otro valor, el valor de hablar y quejarme, pero este tiene un defecto también. Cada acto tiene una consecuencia, por lo tanto, cada palabra también. Y para desdicha de los míos, esas repercusiones siempre son para los mismos. Puede que el problema sea con x, y o z, pero siempre es el As el que paga las consecuencias.
Cada quien tiene sus capacidades. Y hace mucho sobrepasé los míos.
¿Y si les digo adiós?
Ah cierto, no tengo ese valor.
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