Pude haber olvidado atar los cordones de mis tenis y atarlos cuando me hubiese tropezado con ellos, o quizá encontrarme una moneda y detenerme a recogerla, tal vez pude distraerme, o simplemente no cruzar la calle a tiempo, lo que provocaría que hubiese perdido el tren que siempre tomo y no habría visto su bonita sonrisa, ni sus dulces ojos y bueno... nada de esto habría sucedido. Me gusta pensar que no fue casualidad, pero si lo fue, quiero que sepas que; eres la casualidad más bonita que me pasó, chico del metro.
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Llevaba años sintiéndome atraída por él, imaginaba que éramos novios y que podíamos ser felices, y de pronto mi sueño se volvió realidad, aunque no todo resultó ser tan bueno como yo pensaba.