Oscuridad.
Me había rendido.
Ya no me importaba el dejar todo atras. El perder todos mis recuerdos, mis experiencias, mis sentimientos; ya no tenia sentido luchar por ellos.
Al fin lo había entendido todo. Salí de mi perfecta mentira para caer y chocar de golpe con la cruda y despiadada realidad.
Buscaba desesperadamente alguien a quien culpar de mis errores señalando a todos a mi alrededor, hasta que la verdad me abrió los ojos al ponerme frente a un espejo:
Yo soy el demonio que desató éste infierno que ahora sucumbe ante mi.
"Ella es Caín y Abel en un mismo cuerpo"
Esa frase... Al fin lo había comprendido. Pero ya era demasiado tarde.
Tenía la pistola en mis manos. No daría marcha atras, era mi decisión y eso no iba a cambiar. Tenía que drenar todo el caos que yo misma había causado y esto era la única solución.
-Adiós- susurré a la nada mientras sentía en mis globos oculares aglomerarse de humedos recuerdos de todas las risas, los llantos, los gritos, el temor, el desagrado, la desesperanza, las alegrias que había podido experimentar en mi vida, la cual estaba a puento de ponerle un punto final.
Cerré los ojos con fuerza impidiendo que las lagrimas brotaran, e inalé por ultima vez llenando mis pulmones de el aroma a tierra mojada que tanto me encantaba.
Exalé soltando todo el aire que contenía al igual que todos mis miedos para dejarlos volar libres lejos de mi. Dejé de temblar y sostuve el arma firmemente.
Y con una sonrrisa en el rotro me giré hacía la cámara y le dije:
-Disfrútalo mientras puedas... Pero que te quede algo el claro, No he perdido. El juego aún no acaba:
porque ahora somos dos jugadoras.-
Y apreté el gatillo.
Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang