Muchas cosas cambian, muchas personas se van, muchas personas llegan... pero a fin de cuentas, ese vacío en el pecho se queda; sigue doliendo, sigue provocando que al tratar de dormir, las lágrimas caigan sin propósito de detenerse y las mejillas se empapen de dolor.
Todos te ven, ven esa sonrisa que tienes en el rostro y piensan que estás bien, que es una sonrisa real. Con el tiempo, aprendes a ocultar tu dolor, aprendes a desahogarte de formas distintas, tal vez no son las mejores soluciones, pero es lo único que puede ayudar cuando nada más puede hacerlo.
"Me llamo Emma Aiken, tengo 17 años, vivo con mi Madre, si es que se le puede llamar así. Tengo una Hermana mayor que está completamente absorta por su trabajo, apenas y nos vemos una vez cada mes, sólo esa vez puedo hablar con ella.
Mi Hermano menor por otra parte, es un demonio, un mocoso de 15 años, me molesta todo el día, no vive sin decirme lo horrible o asquerosa que soy. No espero menos de él.
Estudio en un colegio lleno de princesas y príncipes, jamás he encajado ahí, dudo mucho hacerlo algún día. No tengo amigos, no hablo con nadie, las personas me molestan, su presencia me incomoda, prefiero escuchar musica, dibujar, lo que sea siempre y cuando pueda estar sola. No es que la soledad me agrade, es que las personas me molestan, son hipócritas, son malas conmigo, todas me mienten, pero no puedo quejarme de eso, yo también miento, tal vez mucho más que todas ellas.
Muchas veces he deseado que eso cambie, pero no, jamás lo hace y yo... sigo igual."
Hay mucho detrás de una simple cicatriz, no importa lo pequeña que sea, cada cicatriz tiene una historia, un pasado, y si éste no es muy lindo, entonces seguramente hay un problema. Las cicatrices luego de quedar plasmadas en la piel, se vuelven compañeras para toda la vida. Seguramente debe ser triste mirarlas y saber que están ahí para recordarte el dolor que tuviste que sentir... ¿N0?
Mi vida nunca ha sido fácil, y últimamente parece que la mala suerte me sigue a todas partes; cada problema supera al anterior y siento que me ahogo en un mar de sufrimiento infinito. ¿Tanto hice para merecer esto?. No lo sé, no lo sabemos.
Un problema tras otro, una dificultad tras otra; siempre algo tiene que pasar que hace que mi vida sea más y más miserable a cada minuto. No sé qué hacer, no sé por qué estoy aquí, A veces simplemente quisiera desaparecer de este mundo. Así todo se resolvería... ¿verdad?...
Mi vida nunca fue perfecta; sin embargo, disfrutaba vivirla. Me emocionaba el hecho de no saber lo que ocurriría a continuación; era mucho más interesante para mi vivir sin saber lo que te deparaba el destino, con esa emoción que sólo te da la anticipación y la incertidumbre. ¿Pero ahora? Ahora cada día se me hace monótono; es una lucha el simple hecho de levantarme de la cama. Cada paso que doy reduce un poco más mis ganas de vivir; las sonrisas ahora son una máscara para ocultar mi dolor; y la incertidumbre que antes me emocionaba, ahora es lo que más me aterra.
Me di cuenta de que siempre, SIEMPRE las cosas pueden ir a peor; pero desafortunadamente, tuve que aprenderlo de la peor forma posible: a través del sufrimiento propio. Lo que antes eran días llenos de risas y emoción ahora se han convertido en momentos de soledad y tristeza.
¿Podré encontrar la manera de cambiar mi destino?, ¿Recuperaré la armonía en mi vida, o seguiré siendo víctima de mi propia mala suerte?