Lydia siempre supo que no pertenecía al mundo de su mejor amiga, pero cuando cruza las puertas del "Purgatorio", descubre que hay cosas peores que una fiesta con música a todo volumen: como unos ojos azules capaces de devorar tu alma. Adam no es un chico malo. Es el chico prohibido. Oscuro, peligroso... letal. La atracción es inmediata, el peligro también. Lydia jura que puede resistirse, pero cuando el miedo se transforma en deseo, ¿quién salva a quién?
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