Ella no lo imaginó, ella no lo deseó. Sin embargo ahí estaba. Quería irse, quería escapar, quería olvidar.
Sometida, desnudó sus sentimientos por una sola cosa: "trabajo", involucrándose a sí misma sentimentalmente con aquel delincuente, aquel asesino, aquel sangre fría y despiadado; Adam Brooks.
Ya no quería irse, ya no quería escapar, no quería olvidar; quería recordar. Quería quedarse con él, aunque su vida corriera peligro. Dispuesta a darlo todo... Dispuesta a quedar atrapada para siempre.
All Rights Reserved