Diario de una adolescente

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WpMetadataNoticeLast published Sun, Nov 5, 2017
De niños todos deseabamos crecer, ahora sólo queremos volver a ser niños. Volver a ser niños donde cuando hablábamos de heridas, eran tus rodillas golpeadas y no las de tu alma, donde íbamos a jugar con un balón y no con los corazones, donde llorábamos cuando no nos dejaban salir a jugar y no por alguien que te dijo que en verdad te amaba. Ahora que crecí, me toca enfrentar la realidad, aquella realidad que nadie quiere ver pero que debemos, aquella realidad que te enseñará que de nada sirve adelantar el tiempo si no eres capaz de soportar las pruebas. Mi mamá siempre decía "Prefiero que llores ahorita por lo que te prohibimos, a que llores más adelante por cosas peores. Cuando yo te digo que viene la serpiente, es para que me obedezcas, porque en el momento que camines a donde te dije que no, allí estará la serpiente esperándote" y así fue... porque en la adolescencia nadie quiere obedecer a mamá, porque ella "no sabe lo que yo siento" pero más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Yo tomé mis propias riendas, y ahora me ha tocado enfrentar a la serpiente... enfrentar a la realidad.
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Ella siempre supo que debía alejarse de él. Que lo que sentía no era correcto. Que mirarlo de esa forma no era normal. Intentó decir basta. Una y otra vez. Intentó convencerse de que podía dejar de sentir, de que el deseo podía apagarse con voluntad. Pero siempre volvía... Lo que comenzó como una confusión infantil se transformó en una necesidad peligrosa, en un amor imposible que la llevó a olvidar que algo más fuerte que cualquier promesa los unía: la sangre. Quererlo dejó de ser un error pasajero y se convirtió en una obsesión silenciosa. -Daisy... -No digas nada, Ed -le susurró con la voz quebrada, como si ya conociera el final de la historia y en ese momento de verdad creía que lo sabía. -Pero yo... -Nada. Sé cuál es mi lugar en esta historia. Ella es su hermana. Él es su hermano. No importa si esos sentimientos siempre estuvieron ahí. No importa si existen todavía. Ella tiene que olvidarlo... aunque eso signifique perderse a sí misma.

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